La necesidad de abordajes integrales para atajar las discriminaciones múltiples
Cuando el mes de julio tocaba a su fin, ya adelantamos que dentro del Estudio al que da cobertura este blog tuvimos ocasión de mantener una reunión con personal de Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer; el objetivo era poder contrastar su visión sobre la situación laboral de las mujeres con discapacidad intelectual y enfermedad mental así como sobre las políticas públicas que podrían ser posibles para dichos colectivos.
Ligado al conjunto de derechos que conforman el derecho de ciudadanía, el derecho al empleo es visto desde Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer como central en tanto que afecta positivamente en el desarrollo de la autonomía personal y económica así como al desarrollo de la propia persona en sus múltiples facetas. Sin embargo, no es hoy una sorpresa descubrir la existencia de barreras que impiden o dificultan el acceso y la permanencia de las mujeres con discapacidad intelectual o con enfermedad mental en el mundo laboral. Se dispone de poca o casi ninguna documentación –bibliografía, webgrafía, historias de vida, etc.- que aborde la realidad laboral de estos dos colectivos. Sí se cuenta con información generalista sobre la discapacidad y el género, pero no sobre tipologías concretas de discapacidad y su relación con lo que socialmente se valora como de género femenino.
Y aun así, con la información escasa de que se dispone, se ha pensado en estas mujeres –y en muchas otras, con dificultades añadidas- en la elaboración del V Plan para la igualdad de mujeres y hombres en la CAE – IX Legislatura. Principalmente, ha sido en el Eje “Empoderamiento de las mujeres y cambio de valores” en el que se han contemplado programas y objetivos dirigidos a situaciones de discriminación múltiple; se ha procurado, sin embargo, que fuera una presencia transversal –a lo largo de todo el V Plan- el hecho de tener en cuenta la múltiple existencia de condicionantes que, además del género, impactan de un modo negativo en las mujeres.
Sin embargo, estos condicionantes –discapacidad, edad, en situación o riesgo de exclusión, inmigración, acceso a recursos, niveles de formación, etc., son muchos, demasiados- no son citados ni abordados de un modo concreto ni en el V Plan para la igualdad ni en aquellos otros planes de actuación de otras administraciones que existen en la actualidad, sino que quedan incluidos bajo el concepto de “discriminación múltiple”. Es tanto el abanico, la diversidad, de mujeres que son o pueden estar siendo objeto de discriminación múltiple, que entrar a nombrarlas en planes de carácter general, en donde el objetivo es marcar líneas de intervención o directrices, como puede ser el V Plan para la Igualdad, sería infinito a la vez que se correría el riesgo de olvidar otras variables que también a buen seguro están influyendo y para las que resulta complejo definir una línea de actuación específica.
La dificultad, por tanto, de diseñar programas y objetivos específicos en planes de carácter general para un colectivo determinado como puede ser el de las mujeres con discapacidad intelectual o el de las mujeres con enfermedad mental, es tal que desde Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer se anima a ejecutar un abordaje sectorial, con múltiples agentes, donde pueda hacerse consciente y palpable la realidad de las situaciones de discriminación múltiple.
Por último, dos notas que incluiremos también en las conclusiones de nuestro Estudio sobre la situación laboral de las mujeres con discapacidad intelectual y con enfermedad mental: (1) Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer considera que en ocasiones las reivindicaciones están presentes en las agendas de las administraciones porque hay colectivos dinámicos que meten estos temas en las agendas –por lo tanto, ¡aquí hay deberes que hacer!-, y (2) que se considera interesante trabajar o investigar de un modo específico los roles de género y las tomas de decisiones se pueden estar dándose en el ámbito familiar en los que hay una mujer con alguna de estas características que aquí estudiamos.
Sin duda, se adivina mucho trabajo por realizar. Y eso es bueno, porque significa que hay margen para la mejora.
Muchas gracias a Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer por facilitarnos la reunión y su presencia en el Estudio, y sobre todo a Reina Ruiz Bobes, Ane Miren Fernández Gómez y Begoña Zugadi Rodrigo por ofrecernos su punto de vista y su disponibilidad para nuevos posibles contactos.
hola soy una chica de 37 años que trabaja en el lantegi batuak y para mi el trabajar hay me da fuerzas para levantarme todos los dias y es verdad que el tener
tambien una enfermedad mental me hace mas dificil el camino
pero lucho por ser una mas en esta vida tan dura para
la gente como yo que desde pequeña e sabido lo que queria
y desde aqui os animo a todas las mujeres a luchar por lo que se quiere
Muchas gracias Verónica por visitar el blog y por compartir con nosotr=s tu vivencia.
Precisamente, este estudio busca conocer vuestra situación laboral para encontrar las claves que puedan hacer que ese camino del que hablas no sea tan duro.
¡Y sigue luchando por lo que quieres!
Un abrazo,